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Archivo mensual: agosto 2014

VERANO DE PALABRAS

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VERANO DE PALABRAS

Comenzaba este verano con la incertidumbre de no saber muy bien cómo iba a transcurrir, pero bueno, como todo en esta vida. Y mientras daba sus primeros pasos, camuflándose entre lluvias y tormentas más bien propias de la primavera, comenzaba yo también esta apasionante aventura de jugar con las palabras, como algunos dicen por ahí.  Y es verdad, así me siento, como una niña volcando la caja de las letras y los sentimientos sobre la alfombra para tratar de darles forma, esperando con ilusión que alguien adivine lo que trato de expresar.

Y el verano ha ido pasando de tal manera que ya estamos a punto de empezar Septiembre, con todo lo que ello supone… Preparar el material del colegio, forrar esos libros castigados en un rincón desde final de curso porque, sinceramente, en ese momento lo que menos apetecía era pensar en un nuevo curso, porque lo que realmente apetecía era descansar de todo. El calendario nos avisa que hay que empezar a cuadrar horarios para compaginar todas las actividades entre los distintos días de la semana. El año no comienza el 1 de Enero, el año de verdad, el que marca el rumbo de nuestra vida, empieza en Septiembre.

Y este verano tan raro, unos días primaveral y otros otoñal, es ahora, cuando comenzamos a pensar en esas otras faenas de comienzo de curso, cuando se decide a salir a escena con su traje auténtico: calor, sol… verano, verano.

Y mi (nuestro) verano ha sido igual de raro: con un campamento en nuevo pueblo y nuevas instalaciones que, tras el primer miedo al cambio y a lo desconocido, sorprendió por la belleza del entorno y lo a gustito que allí se estuvo, porque si, porque había muchas ganas de compartir, de descansar de la ciudad y de vivir nuevas aventuras; con escasas y cortas escapadas al pueblo, buscando en esas horas fugaces el calor de la familia y las raíces; con los siempre buenos momentos en la piscina, con esos amigos que apenas nos vemos en invierno pero que en las largas tardes de verano, aunque sea con chaqueta, somos capaces de compartir meriendas, risas, juegos, preocupaciones, proyectos, inquietudes, ilusiones…; con una brevísima pero intensa escapada al norte para respirar otro aire, otro paisaje, otras gentes…; con la sombra de las enfermedades acompañándonos en el camino, la rodilla, el alzheimer, el riñón… sombras que casi siempre agobian pero que hay que aprender a caminar con ellas, con respeto pero sin miedo; con los nervios y las alegrías de un debut tan esperado como inesperado dentro del apasionante mundillo del folklore y la jota, sintiendo que una nueva etapa está a punto de empezar y saboreando la recompensa del esfuerzo, la ilusión y las ganas; con encuentros y reencuentros de tantos amigos que siempre están allí; con lecturas, soledades y mirarnos un poquito al interior…

Y mientras tanto, calando en mi rutina semanal como agua de lluvia, este blog… Me contaba el otro día Sara que, animada por su madre, había leído alguna entrada y que le gustaba como escribía… No sabes, Sara, la ilusión que me hizo tu tímida declaración. Porque este blog se lanzó al camino así, asomándose tímidamente,  a comienzos de verano, en época de descanso, para ver que tal se le daba su paso por la vida y, apoyado por sus lectores, compañeros de camino, va llegando cada vez un poquito más lejos.

En la playa de La Concha, charlando con un turista australiano sobre los beneficios de este tipo de bañadores en las aguas del Cantábrico.

PERIÓDICOS

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PERIÓDICOS

“Prorrogado hasta el domingo” leo ayer en la portada del ejemplar del Heraldo que llevo comprando estos días. Tengo ilusión por que nos toque un abono para el Real Zaragoza. L, futbolista y futbolera, lleva un par de años pidiéndome un abono y convertirse así en zaragocista oficial pero mi faceta de gestor económico-logístico familiar me decía que no era ese el momento. Ahora considero que, logísticamente ya podría ser pues L se va haciendo mayor y, por lo tanto, independiente y en cuanto al económico, si Heraldo se encarga de subvencionar el proyecto a cambio de comprar durante varios días seguidos el ejemplar, me parece bien (léase aquí la absoluta seguridad de que nos va a tocar…)

Y es que, me sigue gustando mucho más leer el periódico en papel. Pasar sus páginas con orden que, en mi caso, casi, casi siempre, es desde la contraportada. A no ser que haya una noticia en portada realmente buena que sea merecedora de ser leída de inmediato, prefiero sumergirme en el personaje al que entrevistan al final. Muchas veces es conocido y, simplemente, descubro o confirmo alguna faceta suya interesante y otras veces es alguien al que no conocía y que me da alguna pista sobre algo que llama mi atención.

Estos días de verano y descanso casi siempre lo leo en la piscina y resulta todo un reto ponerme a leer sin que se me desmonte con el aire a la mínima. L me dijo un día que leía el periódico con mucha elegancia (por aquello de que procuro que no se me vayan las hojas, sospecho). Me gustó y me lo creí. Para mí es todo un cumplido. Y me acuerdo de mi padre que, ya jubilado, me lo encontraba muchas veces leyendo el periódico, con sus gafas de leer en la punta de la nariz, desmenuzando las noticias y levantando la mirada por encima de la montura para compartir alguna en voz alta, sobre todo las del cuadernillo sepia, intentando comprender los sucesivos cambios en política económica de los gobiernos… A veces pienso que casi es mejor que no haya vivido estos años de zozobra económica y social porque su nivel de indignación habría podido con él… Y a veces pienso que he sido yo quien ha tomado su relevo en ese sentido.

Cuando viajamos a algún sitio también me gusta pillar un periódico, a poder ser, local. Yo lo incluiría en el kit completo del perfecto viajero, pues te permite conocer la actualidad de la localidad y, sobre todo en verano, siempre te encuentras páginas en las que descubrir algún aspecto de la cultura o el arte que ampliará y mejorará la visita. Es entrar en un sitio a comer o, simplemente a tomar un café o un refresco y rápidamente rastreo el local en busca de algún ejemplar libre con el que “aprovechar” la espera.

Porque… hay tantas cosas que desconocemos… Por ejemplo, el otro día me enteré de que en Secastilla, un pueblo de Huesca, siguen la tradición de “ofrecer a la Virgen” el peso del bebe nacido en la familia durante el último año en productos de alimentación producidos en su localidad. Es decir, pesan al bebe (este año fueron 12 niños y 9 niñas de entre mes y medio y un año) en una balanza gigante que conservan en el santuario y equilibran el otro lado de la báscula con productos típicos (tomates de Barbastro, aceite del Bajo Aragón, jamón de Teruel, sandias de 9 kgs…) Independientemente de las “inclinaciones” religiosas de dicho santuario en cuestión, me pareció una tradición simpática, aunque no explicaban el destino de dichos alimentos. Quiero pensar que los recogería algún Banco de Alimentos o similar. Aquí falló un poco la información, todo hay que decirlo, pero en este caso no firmaba nadie el artículo, lo cual me da una pista de como se trabaja en un periódico. Pero bueno, para eso estamos los lectores, para ser críticos, imaginativos… y si algo no nos convence, seguir buscando.

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En la imagen, comprobando los números ganadores del abono futbolero.

 

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No me gustaría que esta entrada sonara a queja o similar, no es esa mi intención. Simplemente constato una realidad, algo de lo que soy consciente y que me gusta valorarlo.

Cuando vives en familia no te queda más remedio que aprender a compartir y eso que, cuando somos más pequeños, resulta tan doloroso y profundamente injusto, al cabo de los años lo acabas considerando un valor añadido.

Por ejemplo, con JL hemos compartido coche desde siempre y, aunque no lo sea, a veces pienso que cuando enchufo la música, justo la canción que suena en ese momento la ha preparado especialmente para mí. La verdad es que nunca le he preguntado pero…  me parece tan romántico que así lo siento. La última fue ésta.

Luego está la televisión. Como nunca hemos querido tener más de un aparato de tv en casa porque, sinceramente, no creo que los necesitemos, el 90% de las ocasiones el mando está en manos de mi hijo pequeño. Está claro que, cuando nos reunimos toda la familia, procuramos que haya un consenso sobre qué ver en ese momento pero puedo decir que, en estos últimos quince años, se pueden contar con los dedos de una mano (bueno, igual exagero… pero poco) las veces que hemos visto la película que realmente me apetecía ver en ese momento, aunque luego disfrute igualmente de la elegida… Hoy, ponían The Italian Job (la nueva, que es la que echan siempre por la tele) y J, que hasta se sabe los diálogos de las veces que la ha visto, no ha dudado en volver a verla, así que allí hemos estado los dos, compartiendo peli, sofá y palomitas…

Con L…, últimamente compartimos espejo. Mira que ella, que me conoce como si fuera ella la que me hubiera parido y no al revés, sabe que siempre voy con prisas, apurando los minutos, así que procura estar siempre lista, con tiempo, sobre todo cuando vamos a salir todos de casa, pero hay veces que no es posible… Y allí coincidimos las dos, frente al mismo espejo y yo la miro y pienso “pero que bonita es”.

Y luego está el ordenador… Sí, éste desde el que escribo. Esta mañana he llegado a pensar que mi séptima entrada no llegaba puntual a su cita… Llevo toda la semana que, cada vez que se me ocurría algo sobre lo que escribir, estaba el pc ocupado así que, aquí me tenéis, trasnochando o madrugando, es la única manera de encontrar el teclado libre. Pero he pensado: “Si he sido capaz durante estos dos últimos años, de sacar un ocho y pico en la nota final de mi grado, sintiéndome como una nómada, con mis libros, lápices y cuadernos de un lado para otro, buscando una mesa libre en mi propia casa… ¿no voy a ser capaz de sacar adelante este blog?”

MENSAJES

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MENSAJES

Hoy me apetece romper una lanza por las redes sociales y las nuevas tecnologías.

“¿Quién es Alex Angulo?” Alba, una chica de quince años, nos hacía esta pregunta una tarde tranquila de domingo cuando acababa de leer, a través de twitter, la noticia del trágico accidente que se llevaba por delante la vida del inolvidable actor. Yo, que seguía con especial ilusión el comienzo del rodaje de la peli “Bendita Calamidad”, basada en el hilarante libro de Miguel Mena, enseguida le puse al corriente mientras un cachito de tristeza se instalaba en el corazón de los que allí estábamos. Las horas y los días posteriores volvimos a retomar el tema. Comentaba con una amiga lo emocionante de todos los mensajes de ánimo, recordando al buen actor y mejor persona y que, aunque no conociésemos a nadie más que por su faceta profesional, ambas nos sentíamos arrastradas a manifestar con unas pocas palabras un mensaje de ánimo a los actuales compañeros de rodaje. Le decía que no sabía muy bien qué poner porque me parecía que no había palabras de consuelo en ese momento  y ella, que hace unos meses pasó por una situación parecida, me confirmaba que sí, que el cariño transmitido y recibido a través de esos mensajes eran fundamentales primero para asumir el primer golpe y luego para sobrellevar el duelo.

Hace unos días José Luis Abós, entrenador del Basket Cai Zaragoza, tuvo que salir al paso de los rumores que ya circulaban haciendo pública su enfermedad. Instantáneamente los mensajes de ánimo y deseo de una pronta recuperación han estallado como la pólvora por todas las redes. No tengo dudas de que le servirán de mucho para afrontar el más importante de los partidos con toda la fuerza necesaria.

Como Josu, el amigo con el que Nacho Celaya, a través de Facebook, nos enseña y nos recuerda que esta vida hay que lucharla día a día. Sólo conocemos a Josu a través de la mirada de Nacho, pero todos los que le seguimos en la red por sus iluminantes reflexiones y comentarios nos sentimos un poco guerreros en la misma batalla.

Por mi parte, en algún momento es verdad que también he utilizado las redes para manifestar mi desánimo o decaimiento y puedo decir que los mensajes recibidos, por pocos que sean (siempre he pensado que estas aplicaciones son muy caprichosas y un tanto aleatorias, así que tus estados y comentarios los ve quien le da la gana al sr. Facebook) son el bálsamo y la vitamina que me ayudan a superar el bache.

Recientemente he tenido que acompañar a JL en una breve estancia en el hospital. Como la causa de la estancia no era de vida o muerte, tampoco quisimos alarmar más de lo necesario a familiares y amigos y sólo los estrictamente necesarios en ese momento sabían del episodio. Es verdad que, una vez paliado el dolor, la estancia en un hospital es tediosa e incluso aburrida, así que agradezco a las dos amigas que conocían el asunto que hayan soltado la liebre en ambos grupos de Whatsapp porque los raticos que hemos pasado conectados, primero recibiendo los mensajes de ánimo y luego tomándonos el pelo, la verdad es que han hecho mucho más llevadera la estancia, tanto para el enfermo como para la acompañante.

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En la imagen, leyéndole a JL los mensajes recibidos.

 

LECTURA DE VERANO

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LECTURA DE VERANO

Tengo una amiga que, de vez en cuando, me pregunta qué he leído o estoy leyendo, así que este post va dedicado a ella.

El refugio de las golondrinas de Paula Figols. Estoy absolutamente convencida de que lo disfrutarás tanto o más que yo. Nada más empezar a leerlo me di cuenta de que, sin ser una de esas tramas que te atrapan y no pararías de dejar de leer hasta descubrir que el asesino no es el mayordomo, sí que es de esos libros que te leerías de una sentada. Porque sí, porque enseguida te sientes identificado con alguno de los personajes, con una reflexión,  una situación,  una mirada… Y por eso mismo, decidí leerlo poco a poco, como quien saborea un batido natural por miedo a que se acabe y dejar de sentir ese pequeño placer de un sabor agradable.

Puede que el título de este post lleve a confusión. Realmente El refugio de las golondrinas puede ser perfectamente una lectura de verano, invierno, otoño, primavera… Es la única pista que voy a dar del libro. Prefiero que quien se decida a abrirlo vaya descubriéndolo por sí mismo.

Confieso que lo compré con la intención de leérmelo y luego regalárselo a una amiga (otra…. es que tengo unas cuantas…) con la que ya había hablado de él…. pero cual fue mi sorpresa que, a los dos días, era ella la que me sorprendía con el libro recién comprado y…. sospecho que con la misma intención que yo. Así que ahora las dos tenemos el primer libro de Paula.

A Paula la conocí leyéndola en Heraldo de Aragón. Cuando topo con algún artículo, sea de lo que sea, que me gusta cómo está escrito, por el tema, por la forma, por el tono… en el momento que hay algo que llama mi atención, bajo al final a ver quien lo firma. Con Paula creo que me pasó desde el primer día que la leí, así que luego siempre la buscaba a ver lo que escribía. Luego, el tiempo y las circunstancias quisieron que tuviéramos un pequeño encuentro en el que he de decir que, a pesar del tema en cuestión, hizo que me sintiese muy, muy a gusto. Porque creo que Paula es de esas personas, de las que no conoces de nada pero parece que conocieras de toda la vida y con las que, simplemente, te sientes bien.

Y estos días, aprovechando la facilidad de las redes sociales, me decidí a “cartearme” con ella. No sé ni cómo se me ocurrió, pero la espontaneidad con la que me puse a escribirle ha generado toda una sinergia de alientos. Yo animo a Paula y Paula me anima a mí. De momento, me gusta poder compartir, de alguna manera, su aventura literaria. No sé. Quizás sólo sea el principio de una bonita amistad.

 

Posdata: En un  principio no tenía pensado escribir este post pero, una vez más, me he dejado llevar… Esta mañana lo he empezado a escribir, comenzando por el título, y resulta que luego he visto que Paula había hecho una entrada en el blog del libro exactamente con el mismo título y mencionándome… Esta claro que esta semana un extraño lazo nos une.

 

Jon Ícaro

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