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HISTORIAS DE TAXISTA

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HISTORIAS DE TAXISTA

Leo en la prensa local de mi ciudad que ocho taxistas se han unido de manera voluntaria y altruista para dar servicio a los pacientes y familiares del hospital San Juan de Dios. Tengo entendido que este hospital se ha especializado en acoger y cuidar enfermos terminales, imagino que, en su mayoría, ya ancianos. De hecho, mi abuela materna, hace ya veintimuchos años pasó allí los últimos cinco meses de su vida. El hospital no está muy lejos de mi barrio. Recuerdo aquellos paseos desde mi casa hasta cruzar la puerta del hall, saludar a las enfermeras y llegar a la habitación donde me esperaban mi abuela, sondada y sedada, y mi madre, visiblemente cansada conforme pasaban los días. Fueron meses duros y largos, así que imagino el alivio que supone para muchas familias que alguien les recoja del hospital o de sus casas, les acerque en poco tiempo a sus otros quehaceres e incluso les ofrezca un poco de conversación que les haga olvidar, por un momento, el mal trago por el que están pasando.

No suelo coger muchos taxis. Normalmente, el motivo de coger un taxi suele ser para ir de urgencia a algún hospital (=angustia), ir o volver a la estación o al aeropuerto durante un viaje (=ilusión) o volver, en medio de la noche, de una fiesta (=alegría). Sin embargo, conozco muchas historias de taxista. Mi padre era uno de ellos. Recuerdo que en casa comíamos muy pronto y era extraño porque, el resto de mis compañeros de clase, siempre contaban que comían un poco más tarde. Cuando yo me quejaba, por aquello de que me parecía ser un bicho raro, mi padre me decía que, en realidad  era horario europeo… Asunto zanjado. No era rara, era moderna… Sonrío al recordarlo porque me imagino el comedor de mi casa, al más puro estilo “Cuéntame”, con Antonio Alcántara reencarnado en el cuerpo de mi padre, sentenciando de la misma manera. Toda una generación… El motivo de esa comida tan temprana era porque tenía una carrera fija diaria: recoger a un tío y un sobrino que cerraban su negocio en nuestro barrio y los tenía que llevar al suyo a comer. Aquel tío y sobrino eran como de nuestra familia. Conocíamos toda su vida y, como si de unos personajes de novela se tratara, en mi imaginación les ponía cara y apariencia… Pasaron muchos años sin conocerlos de verdad, aunque recuerdo vagamente que en algún momento los llegué a ver e incluso saludar, pero ya daba igual, yo los conocía a través de los ojos y las historias que nos contaba mi padre, animando aquellas comidas de horario europeo.

Mi padre era un auténtico cuentista oral. Le gustaba hablar así que, además de un excelente conductor, era un chófer ameno cuando la ocasión lo requería. Era un buen taxista. Ya jubilado, con todo el mundo se paraba en la calle y siempre tenía tema de conversación. Caía bien y, como se suele decir, se hacía querer… Yo ya lo sabía aunque, cuando fui plenamente consciente, fue el día de su entierro.

papa

Mañana hace ya seis años que te fuiste y ya ves… Prácticamente apenas me queda rencor hacia aquel cáncer que te nos arrebató y mira que octubre es el mes del lazito rosa… da igual rosa que verde… Simplemente te fuiste y nos dejaste un poquito huérfanos, pero sólo un poquito, porque cualquier pequeño detalle me devuelve tu recuerdo.

 

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Acerca de Carmen Calvo

Aprendiz de todo y maestra de nada. Tranquila en las distancias cortas aunque inquieta de mente. ¿Mi super-poder? Buscarás, buscarás y, al final, lo hallarás.

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  1. Hola, ya sabes que yo también me solidarizo contigo en este tema,por lo que hemos comentado en alguna de nuestras tertulias matutinas, a las dos nos quedan muy buenos recuerdos de ellos, nos dejaron un buen legado. Mucho animo a todas las personas que estén pasando por esos momentos tan duros, hoy en día se sale en la mayoría de los casos.Muchos besos marisa

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    • Pues sí. Es bonito que una de las muchas cosas que nos unan sea ese tierno recuerdo a nuestros padres y esas madres supervivientes y luchadoras. Buenos ejemplos en los que fijarnos, ¿verdad?.
      ¡Un besico, Marisa!

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  2. Roxi (Yolanda)

    ¡Es PRECIOSO! Empiezo el sábado con lagrimita (=emoción) pero está genial compartir las risas y las lágrimas y más contigo…
    Brindo por tu padre que fue un gran tipo y te dejó un buen legado. ¡Muack, besazo!

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  3. Excelente Carmen. Tan bien has expresado tú sentir, que han salido unas lagrimillas de mis ojos. Te quiero 😘

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    • Siempre, siempre recordaré que lo que fue el principio del fin de la enfermedad de mi padre nos pilló en una visita a tu casa… Estamos acostumbradas a darnos muchos abrazos virtuales ya que la distancia nos impide dárnoslos reales… El de ese día, al despedirnos tras recibir la llamada de teléfono de mi hermano… fue de los mejores.
      Un abrazo 😉

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  4. Hola Carmen, es un post precioso y muy bien hilado. Un homenaje del que seguro que tu padre se sentirá muy orgulloso.
    Me imagino que tipo de hombre era tu padre, al mío le pasa lo mismo, es la mejor persona que he conocido en mi vida, siempre positivo, siempre amable, siempre dichararero, es muy querido y me encanta que sea así.
    Y lo de los taxistas… que quieres que te diga, este tipo de noticias hace que me reconcilie un poco con la realidad, que a veces es tan fria, tan individual y tan ajena a los problemas de los demás.
    Buena semana.
    Un abrazo!!!

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  5. ¡Qué recuerdos tan bonitos! Un beso para la hija del taxista que escribe tan bien.

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